UN SOPLO DE AIRE FRESCO

Un rinconcito en el que recojo aquellas imagenes, cuadros o textos que me inspiran junto con ideas que surgen en noches de insomnio. Nada con grandes pretensiones, tan solo un lugar donde cobijarme cuando mi mente lo requiere. Una pizca de mi.
-Camilla Akrans.

-Camilla Akrans.

Todo lo que he aprendido sobre mí, sobre los demás y sobre los límites a los que puede llegar el ser humano, en determinadas circunstancias, compensa cualquier sensación de vacío o nostalgia. Nada es para siempre y mucho menos las sensaciones, esas quedan relegadas a un segundo plano cuando otras nuevas aparecen y lo único que podemos hacer es vivir una a una como si fuese la única, la última… 

“Y aquí estoy yo, brotado entre las ruinas, mordiendo solo todas las tristezas, como si el llanto fuera una semilla y yo el único surco de la tierra.”

-Pablo Neruda.

“Hay arte que, como la débil y bella luz de la luna, ilumina y no calienta. Pero hay un gran arte, y éste, como la hermosa y fecunda luz del sol, calienta e ilumina: Este arte señala al hombre el camino que lo lleva a superarse”.

Naturalidad te has perdido.

Creo que nunca llegaré a entender a aquellos que viven en una pose constante ni la necesidad que tienen de reírse de los demás o de simplemente fingir ser otra persona. Es por el rechazo que me produce este tipo de gente por lo que valoro y me fijo mucho en las miradas y sonrisas naturales. Esas que no esconden ningún tipo de recelo, ni odio. Las de esas personas que por el motivo que sea, te aprecian o tienen interés en conocerte. No quiero tener ningún tipo de obrilla de teatro a mi alrededor, la adolescencia ya ha pasado y lamento que con ella no se hayan ido todo este tipo de cosas, así como que algunas personas no hayan superado  aún estas etapas y tampoco hayan madurado. Al mismo tiempo veo como se da de lado en “círculos sociales” a buenísimas personas que no tienen ningún interés en formar parte de ningún circo en el que deban tener cuidado con su espalda, lo cual aún me entristece más. Perdemos valores -si alguna vez los hemos tenido-.

5.24.

Unas vienen, otras se van.

He apagado las luz de mi habitación, he encendido mi globo terráqueo y he dejado que suene la misma lista de reproducción con la que me voy a dormir practicamente todas las noches. Cierro los ojos y continúo escribiendo. Estoy sola, completamente sola, sola yo con mi portátil sin más compañía que este rincón y mi música. Eso me gusta. Cojo aire, respiro profundamente como si nunca antes lo hubiese hecho, necesito mentarlizarme, prepararme, contar hasta diez -o cincuenta si se tercia-, debo ponerme en marcha de nuevo. Sin energía todo esto se complica. Mi excepticismo me abruma, mis reflexiones se solapan con mis jornadas de estudio.  (…)