Todo lo que he aprendido sobre mí, sobre los demás y sobre los límites a los que puede llegar el ser humano, en determinadas circunstancias, compensa cualquier sensación de vacío o nostalgia. Nada es para siempre y mucho menos las sensaciones, esas quedan relegadas a un segundo plano cuando otras nuevas aparecen y lo único que podemos hacer es vivir una a una como si fuese la única, la última…
“Y aquí estoy yo, brotado entre las ruinas, mordiendo solo todas las tristezas, como si el llanto fuera una semilla y yo el único surco de la tierra.”
-Pablo Neruda.
(Source: Spotify)
“Hay arte que, como la débil y bella luz de la luna, ilumina y no calienta. Pero hay un gran arte, y éste, como la hermosa y fecunda luz del sol, calienta e ilumina: Este arte señala al hombre el camino que lo lleva a superarse”.
Naturalidad te has perdido.
Creo que nunca llegaré a entender a aquellos que viven en una pose constante ni la necesidad que tienen de reírse de los demás o de simplemente fingir ser otra persona. Es por el rechazo que me produce este tipo de gente por lo que valoro y me fijo mucho en las miradas y sonrisas naturales. Esas que no esconden ningún tipo de recelo, ni odio. Las de esas personas que por el motivo que sea, te aprecian o tienen interés en conocerte. No quiero tener ningún tipo de obrilla de teatro a mi alrededor, la adolescencia ya ha pasado y lamento que con ella no se hayan ido todo este tipo de cosas, así como que algunas personas no hayan superado aún estas etapas y tampoco hayan madurado. Al mismo tiempo veo como se da de lado en “círculos sociales” a buenísimas personas que no tienen ningún interés en formar parte de ningún circo en el que deban tener cuidado con su espalda, lo cual aún me entristece más. Perdemos valores -si alguna vez los hemos tenido-.
5.24.
Unas vienen, otras se van.
He apagado las luz de mi habitación, he encendido mi globo terráqueo y he dejado que suene la misma lista de reproducción con la que me voy a dormir practicamente todas las noches. Cierro los ojos y continúo escribiendo. Estoy sola, completamente sola, sola yo con mi portátil sin más compañía que este rincón y mi música. Eso me gusta. Cojo aire, respiro profundamente como si nunca antes lo hubiese hecho, necesito mentarlizarme, prepararme, contar hasta diez -o cincuenta si se tercia-, debo ponerme en marcha de nuevo. Sin energía todo esto se complica. Mi excepticismo me abruma, mis reflexiones se solapan con mis jornadas de estudio. (…)



